ESTADOS UNIDOS


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 1.  LA ERA REPUBLICANA 1945-1952

Después de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos se confirma como potencia mundial. El nacimiento del  mundo bipolar, en el que existen dos modelos opuestos e irreconciliables (el occidental y el oriental) se  retaron entre sí,  buscando prevalecer uno sobre el otro. Estos modelos que conocemos como "capitalista" y "socialista",  lo fueron en el  plano económico, político y social.
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Luego de la Segunda Guerra Mundial, el mundo capitalista liderado por los EEUU ingresó en lo que el historiador E. Hobsbawn denominó "los años dorados", este país y las economías que implantaron o desarrollaron el capitalismo entraron en un período de crecimiento económico sostenido, que duraría hasta la crisis económica de 1973.

Con la victoria en la Segunda Guerra Mundial, se abrió una nueva etapa en la Historia de los Estados Unidos,  Los norteamericanos  pensaron que podían alcanzar lo que la nación se propusiera. : "al terminar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos no solo era la nación más fuerte, sino también la más rica del mundo. En parte, porque a diferencia de Europa, donde los países beligerantes habían sufrido destrucciones catastróficas y graves pérdidas humanas, su territorio no fue escenario directo de la guerra; las bajas sumaban, por tanto, una cifra comparativamente reducida, en torno a las 300.000 personas, de las que casi todas eran  militares. Pero, además, la economía norteamericana surgió positivamente fortalecida del conflicto. El gasto público requerido por las necesidades bélicas había financiado una producción industrial en constantes aumento, que a su vez, garantizó el pleno empleo (...). lo notable fue que al llegar la paz continuó esta tendencia en lugar de producirse la temida recesión (...) Dos causas intervinieron en el fenómeno: primero surgió una demanda creciente de bienes de consumo, que había estado contenida durante  la guerra y que pudo satisfacer por medio de una rápida reconversión de las industrias de guerra. En segundo lugar, la capacidad adquisitiva de la población se mantuvo gracias a las continuadas inversiones del gobierno. Éste planeó de manera anticipada la reincorporación de los excombatientes (...) También mantuvo elevados gastos en defensa y costeó  - programas de ayuda al extranjero que, en definitiva, revertían en un nuevo empuje de producción nacional. 

Las consecuencias que podemos deducir de esta situación  son varias: el final de la Segunda Guerra Mundial confirmó la hegemonía mundial de los Estados Unidos de América. La otra, tal vez no tan obvia, pero no por ello menos significativa, fue que el nivel de vida de un ciudadano norteamericano promedio mejoró sustancialmente y de una forma que años antes jamás hubiese sido prevista.Una tasa media anual del 3 por 100 sobre una producción ya gigantesca era suficiente para mantener las enormes distancias con el resto del mundo, mientras la renta per cápita estadounidense, aunque encubriendo un desigual reparto, conservaba sus apreciables ventajas. A pesar de contar con una agricultura altamente mecanizada y con unos rendimientos por unidad de los más altos del mundo, la verdadera potencia económica USA se localizaba en la industria y el sector terciario. Por especialidades agrarias, los EEUU ocupan el primer lugar en la producción de maíz, agrios y soja, el segundo en trigo, y de los primeros en algodón, azúcar, mantequilla, carne, leche, etc. La industria siderúrgica y transformadora es también la primera mundial, destacando las producciones en hierro y acero. La química, petroquímica, las fibras artificiales, caucho, plásticos, papel, etc., acompañan a la floreciente industria automovilística que ha ocupado siempre el puesto de honor de esta manufactura, símbolo del desarrollo contemporáneo. No obstante estas favorables consideraciones, el sector terciario se sitúa por encima del resto de la economía USA, en cuanto a su dinamismo y participación en la renta nacional. Lo que importa de forma especial es constatar el volumen de este progreso económico: acero, petróleo, electricidad, automóviles. Entre 1947-60 la renta per cápita creció. Todavía más importante que todos estos datos cuantitativos son las realidades cualitativas, mucho más difícilmente medibles : la sensación de apertura de oportunidades al conjunto de la sociedad y, en especial, a los más jóvenes. 



Esta prosperidad económica se vio acompañada un importante crecimiento demográfico que se denominó BABY BOOM, mediante el cual la población aumentó de 141 a 181 millones entre 1945-1960. Fue precisamente en 1957 cuando se estableció el record de nacimientos alcanzando la cifra de 4.300.000 recién nacidos en tan solo un año.Fue esta retroalimentación de crecimiento económico y poblacional sostenido, sumado a las políticas de los diversos gobiernos, lo que permitió el desarrollo de una sociedad de consumo masivo, que caracterizó al modelo occidental. 

Desde el escenario político, luego de la muerte de F. D. Roosvelt, el impulsor del Estado Regulador a través de su programa de New Deal, el partido demócrata y su programa interventor tuvieron relativa continuidad con la elección como presidente de otro de sus miembros: Henry S. Truman.Fue precisamente a este presidente a quién le tocó protagonizar el final de la contienda mundial 1944-1945, los inicios tensos y preocupantes de la llamada Guerra Fría y de la Guerra de Corea.

 2. La era "Ike".  1953-1960  Los conservadores al poder.

El relativo fracaso de la intervención americana en Corea  al mando de MacArthur y el desenlace en cuestión, desprestigiaron la acción de Truman quien perdería las elecciones en 1952. En su lugar fue electo el "héroe de guerra", candidato por el Partido Republicano,  Dwight Eisenhower.
Como señalan García de Cortázar, "si el esplendor económico de los cincuenta y la hegemonía USA son, en principio, el resultado más sólido de la guerra mundial, el mismo triunfo militar y el bienestar económico americano han sido siempre relacionados con la gestión fría pero equilibrada del general-presidente Eisenhower. Desde que ganó las elecciones en 1952 hasta el término de su segundo mandato en 1960, (...) fueron sendos períodos de profundización en el sistema capitalista y en la sociedad de consumo. La política económica republicana favoreció entonces el desarrollo de la inversión y de los negocios privados, reiterando en parte la anterior actitud intervensionista de los demócratas. Eisenhower, o Ike -como se le apodaba- fue capaz de derrotar a los demócratas y ser personalmente un modelo de seguridad y de serenidad, que para muchos apareció como un "padre benéfico", en apariencia bondadoso pero  para otros un tanto inútil por apatía y carencia de nivel intelectual. Cuando, en septiembre de 1955, "Ike" sufrió un ataque al corazón, John Foster Dulles, el secretario de Estado, jugó un papel político muy importante.  Poco después de noviembre de 1957, estallaban los primeros disturbios raciales y esto, junto al lanzamiento del Sputnik, pareció romper por vez primera con la habitual complacencia norteamericana y perjudicó la imagen del presidente. La política exterior norteamericana de la época consistió en una sucesión de crisis en las relaciones entre Estados Unidos y la URSS, Eisenhower siempre supo evitar que su país se involucrara demasiado en situaciones conflictivas y, menos aún, llegara a correr el peligro de un conflicto mundial.De esta manera logró con rapidez el armisticio en Corea sin dejar que este conflicto se eternizara. Entre 1946 y 1961, el Gobierno norteamericano hizo explotar unas trescientas bombas nucleares en el desierto de Nevada, sometiendo a radiaciones a unas 200.000 personas. Sin embargo, lo sucedido en Indochina (lucha por la independencia de colonia francesa) le llevó a defender la teoría del dominó, es decir, la tesis de que en el caso de una victoria del comunismo en el Sureste asiático se podía producir un derrumbamiento generalizado. Para 1960, en los momentos finales de la presidencia, existía la convicción generalizada de que era necesario un relevo generacional al frente de los destinos del país.

El desarrollo de la sociedad de consumo.


El crecimiento económico siguió siendo el rasgo más destacado de la sociedad norteamericana y se prolongó, además, durante la década siguiente. Esta situación contribuye a explicar el optimismo generalizado que tuvo también un evidente resultado demográfico ya que el anteriormente mencionado "baby boom" no disminuyó su ritmo hasta alrededor de 1964. Durante la década de los cincuenta, la inmigración siguió siendo relativamente débil. Mientras tanto, se prolongaba un fenómeno crucial de la posguerra: la migración interna del "campo a la ciudad", sobre todo a aquellas de carácter industrial: el 25% de los norteamericanos cambiaron de lugar de residencia una vez al menos al año durante los años cincuenta. Así la sociedad se convirtió geográficamente en una sociedad suburbana. En los años cincuenta las ciudades crecieron seis veces menos que los suburbios y si se construyeron trece millones de casas. El fenómeno nuevo de la aparición de interminables urbanizaciones de casas repetidas fue criticado por ensayistas y periodistas, porque parecía ir acompañado por la monotonía arquitectónica y la radical despersonalización.

Pero no cabe la menor duda de que la mayoría de los norteamericanos desearon este cambio que, por otro lado, introdujo también cambios en la sociabilidad, fomentando la relación de barrio. Por otro lado, este tipo de viviendas fue característico de una transformación social irreversible. Asimismo, también creció la tendencia de las nuevas clases medias en desarrollo a establecerse en barrios residenciales de extrarradio, es decir, de la periferia urbana. Fue durante la década del cincuenta que la prosperidad económica contribuyó a crear y consolidar una civilización de consumo, cuyas manifestaciones acabarían de llegar en oleadas sucesivas al conjunto del mundo.

"Durante los años cincuenta, y como corolario de la dominación económico financiera, se produjo también una invasión cultural de las formas americanas en el viejo continente. La filosofía y el lenguaje, el orden político y los horizontes vitales se americanizaron. Los modelos cotidianos, desde alimentos y bebidas en conserva, hasta la vestimenta vulgar y allanada del americano del Oeste, pasando por la música, la arquitectura, la literatura y la pintura de la escuela de Nueva York o la invasión cinematográfica, tenían etiqueta de "made in USA". La mayor parte de Europa recibió una avalancha del modo de vida americano, como en ningún otro momento de su historia: American way of life

Pronto el empleo de coches y electrodomésticos se hizo entonces indispensable, y un reciente invento, la televisión, se convirtió en el símbolo del nuevo estilo de vida: la sociedad de consumo. La televisión presentó, en general, un mundo nada conflictivo. y se la criticó por ser un medio de entretenimiento que -se dijo- "permite a millones de personas oír la misma broma y, al tiempo, permanecer en soledad". En ella, se pudo percibir también la extraordinaria difusión de la publicidad. Por su parte, en un segundo ejemplo muy característico, la firma de cigarrillos Marlboro desarrolló en sus anuncios un paradójico recuerdo a la vida saludable al aire libre y a la psicología machista. En 1955 se inauguró el primer Mc Donalds, hamburguesería destinada a identificarse con los momentos iniciales de esta civilización. El mismo diseño de los automóviles -o, incluso, el decisivo papel de los mismos en esa civilización- nos pone en contacto con una época a la vez dinámica, ostentosa y materialista.

Esta civilización del consumo trajo consigo una revolución en los comportamientos que, poco a poco, fueron introduciendo cambios importantes en los hasta entonces habituales. En 1948, Alfred Kinsey publicó su libro "Sexual Behaviour in the human male", una encuesta sobre el comportamiento sexual masculino, que revelaba la discrepancia existente entre las convenciones existentes y la realidad del comportamiento de los norteamericanos. Otro signo de la revolución sexual apareció poco después. Se inició la investigación acerca de un producto que impidiera la concepción, la píldora. El descubridor fue un médico llamado Gregory Pincus. Ya en 1957, se autorizó por vez primera la venta de la píldora Enovid- para tratar los desarreglos menstruales, pero en 1960 ya apareció como anticonceptivo.

La otra cara de la prosperidad


Mientras los Estados Unidos se convertían en una potencia mundial e ingresaba en el período de crecimiento económico sostenido más largo de su historia, una sociedad plagada de problemas políticos y sociales también se estaba gestando,   algunos de dichos problemas fueron: el anticomunismo y la discriminación racial.

 Anticomunismo

La guerra fría tuvo también efectos negativos en Estados Unidos. Hechos como la "pérdida" del monopolio atómico ya que los rusos habían explotar su primera bomba atómica experimental en 1949 y el espionaje, fueron importantes detonantes para ir cosechando una intolerancia ideológica y un temor irracional que fue conocido como la segunda "red scare" ("peligro rojo"). El tono de la persecución adquirió un espectacular relieve al ser utilizado por los republicanos como arma política contra los demócratas en el poder, que fueron acusados de emplear diversos ministerios a personas prosoviéticas, sospechosas de espiar a favor de la URSS"

Este anticomunismo que desembocó en una "verdadera histeria" no resultó ser un fenómeno nuevo, pues ya había existido tras Primera Guerra en 1919-1920.  Nació en realidad, antes del final del conflicto e incluso del estallido.   Fue en la posguerra cuando todas esas actitudes se demostraron más peligrosas en la vida política y cultural norteamericanas, porque tanto el FBI como la CIA, organismos que en teoría debían servir para la defensa de las libertades personales, fueron empleados en sentido contrario de lo que debía ser su propósito auténtico. Edgar Hooverque estuvo al frente del primer organismo casi medio siglo, se caracterizó por el empleo de procedimientos carentes de todo tipo de escrúpulos. El temor al peligro comunista no hizo otra cosa que crecer a partir de mediados de los años cuarenta. En 1947 se produjo una agresión en toda regla a Hollywood. Quienes se habían negado a responder,sobre sus actrividades  junto con otras 240 personas, fueron puestos en listas negras y sufrieron en mayor o menor grado en sus carreras profesionales el hecho de haber tenido amistades supuestamente poco recomendables, aunque la mayoría de ellos no tenían nada de comunistas.

Desde 1948 hubo también expulsiones de comunistas de sus puestos en todos los grados de la enseñanza.  El anticomunismo  era provocado,  por la sensación de que existía una conspiratoria penetración de espías en los niveles más altos de la Administración norteamericana gracias a una fuerza poderosa y tentacular. La verdad distaba mucho de esta descripción. En 1949 el partido comunista era, en realidad, una fuerza despreciable y ni siquiera recibía ayuda alguna de la URSS. Los dirigentes comunistas fueron finalmente procesados en 1951 cuando su influencia había quedado reducida a la nada. En 1956 había 5.000 comunistas en Estados Unidos y el número de agentes del FBI infiltrados en su interior era tan grande que, si hubiera querido, el propio Edgar Hoover hubiera podido convertirse en su presidente.

A estas alturas había pasado ya el momento peor de la histeria anticomunista pero todavía no había desaparecido por completo del horizonte la persona que quedó principalmente identificado con ella, el senador por Wisconsin, Joe Mac Carthy. En realidad Mc Carthy  "llegó tarde" a este fenómeno, no obstante logró beneficiarse de él tal vez mejor que nadie. "La que fuera denominada "caza de brujas" separó a los americanos en patriotas y espías, según estuvieran o no en condiciones de probar de forma suficiente su americanismo. se  repudiaba el pensamiento más evolucionado de las elites urbanas o de los intelectuales, artistas, escritores que mostraban algún avance o repudio del provincianismo americano básico. La creación de un comité oficial para investigar las actividades "antiamericanas" supuso el reconocimiento legal de esta enfermedad social, y sirvió para que las acusaciones de traición o deslealtad alcanzaran al mundo político, a la Universidad a la industria del cine, al teatro e incluso a ciertos militares"

En febrero de 1950, Mc Carthy denunció doscientos supuestos casos de comunistas infiltrados que trabajarían en el Departamento de Estado. Era, en realidad, un mentiroso patológico dispuesto a inventarse un pasado de héroe de guerra del que carecía y fabular conspiraciones de las que nunca ofreció prueba alguna. Necesitaba argumentos para ser reelegido.  Lo que más llama la atención de Mc Carthy es el éxito que logró pese a lo débil de  sus argumentos.  

La discriminación racial


Pese a la prosperidad económica, ese "american way of life" no era para todos. Desde el punto de vista de las expectativas de los marginados y de los cambios que habrían de venir en el futuro, esa sociedad norteamericana también resultó muy a menudo decepcionante. En 1945, los negros, las mujeres y los sindicatos no hubieran querido volver al punto de partida anterior al comienzo de sus reivindicaciones . A lo largo de la guerra, los negros adquirieron una especial conciencia de su marginación, sobre todo aquellos que fueron veteranos del Ejército. Pero no fueron sólo ellos los que lucharon por sus derechos políticos; habían desaparecido ya las muestras más palpables de marginación -el analfabetismo descendió- pero la protesta se concentraba sobre todo en el Norte a pesar de que dos tercios de la población negra vivía todavía en el Sur.

En realidad, las barreras raciales se abrieron en alguna medida entre los años cuarenta y los sesenta. En gran parte, ello se explica por los movimientos de población: en 1940 sólo el 23% de la población negra vivía fuera del Sur y en 1970 ya lo hacía el 47%. Pero allí perduraba la segregación tradicional. La segregación racial significaba la exclusión por motivos raciales del ejercicio de derechos políticos y civiles. Pero también implicaba una separación laboral, cultural y hasta física de los grupos marginales.  Fue así como en estas condiciones surgió el movimiento de los derechos civiles que ha sido descrito como "el más significativo movimiento social y reivindicativo de toda la Historia americana", causante de una auténtica revolución, aunque la misma se desarrollara de manera relativamente pacífica. En 1954, el Tribunal Supremo, se decidió de forma unánime votar en contra de la segregación en las escuelas públicas en Estados Unidos. Este primer paso judicial fue la señal de apertura de cara a un proceso de toma de conciencia por parte de la propia población negra que, en adelante, tomó la iniciativa en la defensa de sus derechos.

A fines de 1955, una mujer negra de cierta edad subió a un autobús en Montgomery (Alabama) y se negó a sentarse en las filas de atrás, donde le correspondía de acuerdo con los usos tradicionales. A partir de esta decisión individual, se puso en marcha en aquella ciudad un boicot a los autobuses segregados, que demostró que la lucha era una cuestión de dignidad individual y que tenía repercusiones en ondas concéntricas en el resto de una sociedad basada en el principio de segregación racial.La lucha supuso la aparición de un líder, el pastor  Martin Luther King.  Su protagonismo individual se corresponde en realidad con un hecho colectivo, el decisivo papel de las Iglesias, incluidos teólogos como Niebuhr, en la defensa de los derechos de la población negra. En realidad, existió una apreciable continuidad entre la protesta negra anterior y la de fines de los cincuenta, pero ésta fue de una magnitud extraordinaria, provocando sucesos que en otros momentos hubieran resultado inconcebibles.

De todos modos, a pesar de que desde fines de los cincuenta aparecieron crecientes muestras de protesta que luego se multiplicarían, los moderados, es decir los partidarios de la acción reformista que partía de la aceptación de los principios en los que se basaba la vida norteamericana, siguieron al frente de los movimientos de protesta.
A principios de 1960, comenzaron, por ejemplo, los sit-in -"sentadas"- en los lugares donde existía segregación racial. Fueron la táctica principal del nuevas organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos, como SNCC -Students Nonviolent Coordinatig Comittee- o SDS -Students for a Democratic Society-. Una oleada de idealismo movilizó a la juventud norteamericana a favor de una causa justa que, además, parecía sin duda al alcance de la mano.



3. LA ERA LIBERAL.- DEMÓCRATA 1960-1968

En 1960 se dio un nuevo giro en la historia política de los Estados Unidos iniciándose así la llamada "década prodigiosa" que coincidió con el retorno de los demócratas al poder.  

Ya a finales del gobierno de Eisenhower EEUU experimentó una serie de sucesos que contribuyeron a dar la impresión de que el país estaban perdiendo su hegemonía. Por ejemplo puede citarse el derribo de un avión de espionaje norteamericano en la URSS.

Kennedy no había sido un senador con una trayectoria muy brillante. Católico, necesitó ganar las primarias para convencer a su propio partido que podía vencer a los republicanos, pero tuvo la ventaja de los inmensos recursos de su familia para lograr la victoria. El debate en televisión entre Nixon y Kennedy. Fue un excelente estratega: supo atraerse a los demócratas más conservadores del Sur y, al mismo tiempo, actuó muy hábilmente al identificarse con King.  Como los años treinta también los sesenta, que se iniciaron bajo la presidencia de Kennedy, estaban destinados a convertirse en un permanente punto de referencia de los norteamericanos. Fueron tiempos conflictivos, pero también optimistas en un principio. La revolución de los derechos civiles trajo consigo idealismo e igualitarismo. Fueron, además, como ya se ha dicho, la época de crecimiento ininterrumpido más largo de la Historia de Estados Unidos. Bajo su gobierno, este país expandió su economía a un ritmo nunca antes imaginado: 4, 7% anual, frente al 2,7% llevados durante los 50.

También durante ellos se mantuvieron las esperanzas de los norteamericanos en una civilización en constante progreso técnico. Sin embargo, las diferencias sociales -más allá del crecimiento económico- se hicieron cada vez más visibles. Aumentaron las distancias entre el desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida del estadounidense medio y los sectores pauperizados y marginales de la sociedad. La pobreza creció en el centro de las grandes ciudades y se produjo el retorno al medio rural de aquella masa de ciudadanos que en los ´50 habían venido a la ciudad atraídos por las nuevas oportunidades que esta ofrecía. 

John F. Kennedy, no puede ser entendido sin partir de estas realidades, pues quedó en la memoria como el recuerdo de una época optimista e idealista. Fue el primer presidente nacido en el siglo: tenía tan sólo 43 años cuando llegó al poder; y su equipo significó una rebaja de diez respecto a la media de edad de la administración anterior.  Trajo un aire renovador al poder político bajo el signo de la juventud, el dinamismo y la televisión. Esta última contribuyó a su victoria, dado que JF Kennedy se mostró carismático y acogido en la opinión pública, a diferencia de su rival, R. Nixon. Esto se demostró el en el primer debate político realizado en TV, el 26 de setiembre de 1960.

Kennedy se sirvió de "the best and the brightest", personas jóvenes que eran principalmente académicos (casi la mitad procedía de Harvard). Fue el primer presidente norteamericano que aceptó ruedas de prensa en directo y que trató a los periodistas sin paternalismo. Durante su etapa presidencial, la Casa Blanca llevó una vida social intensa en la que el factor cultural tuvo extremada importancia convirtiéndose en una especie de escaparate de lo que el presidente quería hacer. Este toque de sociabilidad estuvo protagonizado por la Primera Dama, Jacqueline Bouvier.

 Una parte del estilo Kennedy nació del lenguaje de sus discursos. En el inaugural de su presidencia quiso marcar el cambio con respecto al pasado, con un mensaje de exigencia a los ciudadanos que requería de ellos que se preguntaran qué podían hacer y no qué podían esperar de su país y que aseguraba que no se omitiría ningún esfuerzo en defensa de la libertad. Así Kennedy ponía fin al viejo estilo de la política yanqui, que consistía en reclamarle el voto a los electores asegurándoles la solución de todos los problemas. "no te preguntes lo que tu patria puede hacer por ti; pregúntate lo que tú puedes hacer por tu patria" afirmó

En estos dos aspectos se desdobló el impulso de la "Nueva Frontera" que anunció para los Estados Unidos. Sus primeras medidas de gobierno fueron muy bien recibidas por la opinión pública ya que atendieron aquellos aspectos más acuciantes de la sociedad yanqui. Y es que la "nueva frontera" significaba precisamente que en los Estados Unidos quedaba mucho por hacer, mucho por resolver. Fue asi como aumentó los salarios mínimo, diminuyó el interés para pedir préstamos hipotecarios, fomentó las obras públicas, apoyó incondicionalmente los movimientos integracionistas a favor de los derechos civiles.  De esta manera, en el plano interno, Kennedy intentaba restaurar el intrervencionismo del Estado como "Benefactor" como en tiempos de F. D: Roosvelt.  Pero lo hizo de forma moderada, cuidando no excederse en los Presupuestos Estatales, a modo de no contar con una férrea oposición del sector republicano del Congreso.


Uno de los mayores problemas que tuvo que enfrentar Kennedy  fue el relativo a las relaciones raciales. Para él se trataba de una cuestión política que le podía proporcionar votos pero también quitárselos. Sólo a regañadientes introdujo una vaga y mínima referencia a los derechos civiles de la minoría negra en su discurso inaugural. Ahora bien, cuando esta cuestión acabó por aparecer en la primera línea del panorama político interno, acabó por adoptar una actitud más decidida. En 1961, empezó a producirse la ofensiva de los activistas en contra de la segregación en los autobuses y, en general, en los espacios públicos. Su preferencia por solucionar el problema era por procedimientos pacíficos y reformistas, lo que equivalía en la práctica a dejar pasar el tiempo. En realidad, la segregación de la minoría de color resultó mucho más importante para Bob Kennedy , por la responsabilidad que desempeñaba, que para su hermano. Ambos Kennedy actuaron de manera muy prudente por motivos políticos y probablemente no sintieron verdadera pasión por estas cuestiones. Sólo en 1963 Kennedy llegó verdaderamente a darse cuenta de que en la cuestión de los derechos civiles estaba implícito un interrogante moral que implicaba que los Estados Unidos podían estar dejando de cumplir los propios principios en que se basaban, incluso la Nueva Frontera. 

En enero de 1961, James Meredith, un veterano de guerra, consiguió, tras superar todas las dificultades, matricularse en una universidad de Mississippi, hasta entonces vedada a la población de color. En 1963, King decidió iniciar la ofensiva antisegragacionista en Birmingham, la ciudad más segregada del Sur. Los incidentes empezaron en abril y movieron a Kennedy a tomar una posición decidida, sin contemplaciones, con respecto a autoridades que en su mayor parte pertenecían a su propio partido. En agosto de este año tuvo lugar la gran manifestación de Washington, con unos 250.000 asistentes. El discurso de King, en el que aludió a la posibilidad de que un día se cumpliera el sueño de la integración racial, testimonia que en este momento la dirección del movimiento estaba de forma clara en quienes defendían una actuación pacífica y la vía reformista.

Su política exterior se caracterizó por un abierto anticomunismo, pero buscando un diálogo permanente con Moscú que contribuyeron a la "coexistencia pacífica" y al período de distensión. Fue así como se hicieron comunes las llamadas "reuniones cumbres" entre ambos mandatarios. No mostró la preferencia al control del gasto militar sino que aumentó el presupuesto tanto en lo que respecta al arma nuclear como a la convencional. Tuvo un interés especial por la contrainsurgencia como método de combate de la subversión comunista, quizá por la importancia que concedió a Vietnam.  

En la crisis de los misiles, Kennedy demostró, al mismo tiempo, firmeza y frialdad y, además, habilidad al enfrentarse a una ocasión que hubiera podido producir el holocausto nuclear. Se ha dicho por algunos historiadores que debió haber intentado una previa solución diplomática al conflicto.  Lo mismo cabe decir del lanzamiento al espacio del astronauta John Glenn, en febrero de 1962, o de su actitud respecto a la elevación del Muro de Berlín.

Sin embargo, no fue capaz de prever las consecuencias de la que fue su decisión más controvertida a medio plazo. Los acontecimientos en Vietnam pasaron muy desapercibidos en Estados Unidos durante mucho tiempo; durante la presidencia de Kennedy, incluso la colaboración norteamericana en una guerra secreta en Laos desempeñó un papel mucho más importante en las preocupaciones norteamericanas. El presidente creía en la teoría del dominó y en la necesidad de responder con decisión a la agresividad soviética, pero eso le llevó a una intervención en Vietnam que acabó favoreciendo posteriores envíos de tropas, cuando ni los intereses estratégicos norteamericanos estaban comprometidos ni ése era el procedimiento para dar solución a los problemas objetivos del país al que se quería ayudar. 

En sus relaciones con América Latina, no podía obviar la importancia de que Cuba, un país tan cercano, se declarara, luego de haber hecho la revolución, un régimen socialista, apadrinado por Moscú. Buscando contrarrestar esta influencia soviética, desarrolló una nueva política para con los países latinoamericanos llamada "Alianza para el Progreso", una especie de voluntariado para que los jóvenes norteamericanos ayudaran a los países en desarrollo, al mismo tiempo la CIA siguió realizando operaciones encubiertas, como en etapas anteriores.
"consolidar un libre y democrático hemisferio occidental (...) /subsanando/ todo cuanto pueda favorecer la infiltración comunista, con el objeto de que nuestros pueblos lleguen a una sólida unión a base de confianza mutua, estabilidad y un nivel de vida constantemente en auge" (Declaración del Pdte. Kennedy en un banquete, San Juan de Puerto Rico, diciembre, 1958). La "Alianza para el Progreso", consistía en el relativo apoyo técnico y financiero por parte de los Estados Unidos a los países latinoamericanos, para que estos pudieran emprender, dentro del esquema occidental capitalista, el desarrollo económico y social que le permitiera a América Latina subsanar sus males y problemáticas sociales: pobreza, desigualdad, analfabetismo, etc..

Visto en retrospectiva el programa de Kennedy no pasó, en gran medida, de las intenciones, contando con una fuerte oposición republicana en el Congreso. A esto se le suma el escaso tiempo que tuvo en la presidencia ya que el 22 de  noviembre de 1963, el presidente fue asesinado mientras realizaba una visita y gira por la ciudad de Dallas (Texas). Ese mismo día, en el avión que conducía el cadáver de Kennedy a Washington, el Vicepresidente Lidon B. Johnson  juraba como el nuevo presidente de los EEUU. Jonson continuó con la política trazada por su antecesor en relación al problema racial, la apuesta educativa y la lucha contra la pobreza. A su programa lo llamó "Gran Sociedad", y el mismo le permitió ser reelecto en 1964. 

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