EL FIN DE LOS IMPERIOS
Se
denomina “descolonización” al proceso que a partir de 1940 llevan
adelante las naciones africanas y asiáticas para obtener su independencia del
dominio directo o indirecto ejercido por las potencias desde el siglo XIX.
1. LA SITUACIÓN COLONIAL
Eric
Hobsbawm, en su libro Historia del siglo XX, se expresó en los
siguientes términos: “En el curso del siglo XIX un puñado de países –en su
mayor parte situados a orillas del Atlántico norte- conquistaron con increíble
facilidad el resto del mundo no europeo y, cuando no se molestaron en ocuparlo
y gobernarlo, establecieron una superioridad incontestada a través de su
sistema económico y social, de su organización y su tecnología. Así pues, la
historia del mundo no occidental (o, más exactamente, no noroccidental),
durante el siglo XX estuvo determinada por sus relaciones con los países que en
el siglo XIX se habían erigido en “los señores de la raza humana”,
Las
razones que determinaron esta expansión están vinculadas al desarrollo de la
Revolución Industrial y a la consolidación del sistema capitalista.Los países
industrializados necesitaban materias primas baratas y zonas donde invertir los
excedentes de capital. Las colonias servían como zonas de colocación de
mercadería excedentaria. El mercado europeo no podía absorber todo lo que la
industria producía; disminuir la producción era reducir la ganancia. La propiedad privada del capital
y la obtención del máximo beneficio son dos de los principios básicos del sistema capitalista que, para
sobrevivir, debió recurrir al imperialismo.
El capital excedente de las potencias era utilizado para otorgar préstamos a
los gobiernos o en la infraestructura necesaria para el mejor aprovechamiento
de las riquezas de las colonias o semi-colonias.
Si
bien la capacidad de demanda de productos elaborados, por parte de las
poblaciones coloniales, era mínima –dado su bajo poder adquisitivo- si se
considera solamente a los habitantes de China e India, se encuentra alrededor
de 700 millones de probables consumidores. Estos alcanzaron para mantener en
funcionamiento a la industria británica de prendas de algodón. Era imprescindible mantener la completa
ruralización de las economías dependientes.
El
sistema económico estaba basado en un intercambio
desigual: las colonias eran productoras de materias primas o alimentos y
consumidoras de productos manufacturados. Los sistemas productivos nativos
fueron distorsionados, obligando a los habitantes a cultivar aquellos productos
que interesaban a la metrópoli. Se estableció el monocultivo, lo que, obligó a comprar productos que antes se
producían en la zona y, agotó, por la excesiva explotación, las diferentes
producciones. La consecuencia inmediata fue el descenso en el nivel de vida.
La
distorsión social y cultural fue igualmente importante. Al imponerse el sistema
de producción capitalista, se modificaron las formas nativas de trabajo, sobresaliendo
el trabajo asalariado, con jornales miserables y las modelos de consumo de
Occidente. Las políticas “modernizadoras
que impusieron las potencias determinaron la inclusión de estas zonas de menor
desarrollo en la llamada “periferia” del
sistema capitalista, lo que trajo como consecuencias el subdesarrollo y la
acentuación de la dependencia.
En
el plano cultural, se permitieron las creencias nacionales, en tanto estas no
interfirieran con las necesidades del país dominante. Si, por ejemplo, motivos
religiosos prohibían el establecimiento de un aeropuerto en una determinada
zona y este era necesario por razones económicas o estratégicas para la
potencia, las creencias religiosas eran ignoradas e incumplidas. Los europeos justificaban la
dominación basándose en dos argumentos: la superioridad de la raza blanca y la
incapacidad de los nativos para autogobernarse.
Durante mucho tiempo los pueblos naturales, a pesar de pertenecer, en
algunos casos, a civilizaciones milenarias con fuertes tradiciones (China,
India, por ejemplo), tuvieron un fuerte sentimiento de inferioridad frente al
hombre blanco, que aparecía como invencible. Revertir este sentimiento, tomar
conciencia de la injusta explotación, reconocerse a sí mismos el derecho a la
libertad, fueron los pasos previos y necesarios al comienzo de la lucha por la
descolonización.
2 MOTIVOS QUE
IMPULSARON EL PROCESO DESCOLONIZADOR
Durante la Primera Guerra
Mundial, los estados coloniales se vieron obligados a ayudar a los países europeos en guerra. Tuvieron que
enviar soldados y darles más dinero. El colonialismo del siglo XX fue mucho más
fuerte que el del siglo XIX. La decadencia económica provocada por la guerra
hizo que las potencias europeas aumentaron la presión sobre sus colonias,
generándose una situación explosiva de profundo descontento. Pero fue la Crisis
del 29 la que determinó un choque
violento entre los intereses de las metrópolis
y de sus colonias,
que las primeras hicieron recaer la crisis en las segundas, bajando
el precio de las materias primas y no el de los productos manufacturados, como
forma de disminuir los efectos negativos de la crisis en sus propios países.
El colonialismo comenzó a
ser rechazado incluso por los sectores económicos nativos que en otros tiempos
se habían beneficiado con él. Las incipientes burguesías nacionales se
volvieron anticolonialistas. Estos grupos originarios minoritarios, algunos educados en la propia
Europa, habían recibido la influencia de las ideologías occidentales. En primer
lugar, del liberalismo, que
proclamaba la libertad individual y el derechos de autodeterminación del los
pueblos. En segundo lugar, estuvieron también influidos por las corrientes
marxistas-leninistas y por la propia Revolución Rusa. Esto determinó, para las
elites coloniales, una toma de conciencia de su situación de inferioridad real
y un fuerte deseo de liberarse del yugo colonial.
En muchos casos, los
dirigentes de los movimientos descolonizadores fueron miembros de estas elites nativas,
decepcionados de Europa y de lo que de ella se podía esperar. Decidieron volver
a sus tradiciones encabezando los movimientos de liberación de sus pueblos. Es el caso de Gandhi y Nehru, De Jinnah (jefe de la Liga
Musulmana), en india; de Sukarno en
Indonesia; de Nkrumah en Costa de
Oro. Casi todos ellos estuvieron en las cárceles, conocieron la
persecución y el exilio.
Si se considera que el 90%
de la población de India era analfabeta antes de la independencia y que solo
medio millón de personas, en un total de 300 millones de habitantes, hablaba
ingles, podemos percibir cómo los movimientos anticolonialistas fueron dirigidos
por estas minorías educadas. Pero los más duramente afectados por el
colonialismo y en particular por la crisis del 29, fueron los sectores
populares. La gran mayoría de la población campesina fue la que más sufrió el
descenso de los precios de los productos primarios. La naciente clase obrera,
concentrada en algunas ciudades, vio cómo bajaban sus salarios y empeoraba su
situación laboral. A esta situación de empobrecimiento debe agregarse,
como otro factor del mismo, el aumento demográfico. Con el colonialismo, las
mejoras en los servicios sanitarios y la extensión de las vacunaciones masivas
habían disminuido la mortalidad. La natalidad continuó siendo elevada. La
consecuencia de esta situación fue el aumento de la miseria y la marginación.
La unión de intereses entre
las elites cultas y las masas populares permitió que se iniciara el movimiento
descolonizador. Poco podrían haber hecho las primeras sin el apoyo de la gran
masa de la población. El elemento común que unía a unas con otras era su rechazo
al racismo y a la explotación impuesta por el hombre blanco. Los movimientos
independentistas tuvieron, por lo tanto, un doble objetivo: exigir una
identidad nacional (cultural, racial, religiosa) y reclamar el derecho a
mejorar su situación económica y social.
A estas causas, que pueden denominarse internas, hay que
agregarles razones externas, favorables a la desaparición de los antiguos
imperios coloniales.
DESARROLLO DEL PROCESO DE
DESCOLONIZACIÓN
Comenzó en Asia y el mundo
islámico (1945-1955), y luego se extendió al África negra (1952-1980). Tuvo
diferentes características de acuerdo a las peculiaridades de cada zona y las
de la potencia colonizadora
1. EL MOVIMIENTO
DESCOLONIZADOR
El orden colonial se quebró primero en Asia.
En 1950, la independencia de Asia era casi total. Movimientos
populares en el Medio Oriente impulsaron insurrecciones como la iraní, que en
1951, con un gobierno de inspiración comunista, nacionalizó el petróleo. El
triunfo soviético en la Segunda Guerra Mundial y la cercanía geográfica de la
URSS influyeron fuertemente en estos movimientos.
En el territorio de
Palestina se generó, a partir de 1947, una situación de conflicto que aún hoy
no ha sido resuelta. Las Naciones Unidas aprobaron la partición de Palestina en
dos Estado independientes, adjudicándose el 57% del territorio a los judíos y
el 43% a los árabes. Un año después se creó el Estado de Israel y
comenzó, al mismo tiempo, la primera de las guerras árabe-israelies. En el
norte de África, zona de población musulmana de dominio francés, se desarrolló
la guerra de Argelia, que finalizó con la independencia de la misma en 1962.
Marruecos y Túnez se
independizaron de Francia en 1956. Los franceses, en guerra con los argelinos,
no podían mantener otro frente, por tanto les concedieron la independencia. En
1952 se produjo en Egipto la Revolución de los Oficiales Libres, dirigida por
Gamal Abdel Nasser, que nacionalizó el Canal de Suez en 1956. En el África
Negra, los movimientos descolonizadores se desarrollaron entre 1952 y 1980.
En los años 60 obtuvieron
la independencia las posesiones británicas más extensas del Caribe. A comienzos
de los 60, estaba ya clara la pérdida total de la hegemonía europea en Asia y
África. En los años 70 ningún territorio de gran extensión continuaba en manos
de los antiguos imperios coloniales. La era del imperialismo había llegado a su
fin.
2. MODELOS DE
EMANCIPACIÓN
Diversos elementos, como la
situación geopolítica de la colonia, la forma en que se había implantado el
colonialismo, las influencias recibidas por los movimientos de liberación y la
actitud de las metrópolis, determinaron distintas formas de liberación según
los países. Así, en Vietnam, Indonesia y Argelia, por ejemplo, la independencia
se logró a través de revoluciones armadas. En India primaron las
movilizaciones pacifistas de grandes masas, la resistencia pasiva y la
desobediencia civil. En Filipinas, en cambio, la libertad se debió a la
decisión de la potencia colonizadora. En África la rebelión se extendió
rápidamente. Las potencias europeas se resignaron, ya que eran incapaces, en
muchos casos, de defender sus colonias por la fuerza. La salida a la independencia
fue generalmente negociada, salvo en el caso del Congo Belga, donde hubo
una larga guerra civil con intervención internacional. En Sudáfrica y Rhodesia,
de importante población blanca, la independencia no significó la toma del poder
por parte de la población autóctona: esta fue sometida a un duro régimen de
segregación racial.
La obtención de la
independencia para más de la mitad de la población del planeta -1.500 millones
de seres humanos- no significó la solución a todos sus problemas, ya que
continuó formando parte del mundo pobre, subdesarrollado que pasaría a llamarse
Tercer Mundo
A partir de la
independencia, la situación de los nuevos Estados presentó grandes
inconvenientes. El empobrecimiento económico, la falta de un sector preparado
para el ejercicio del gobierno, los problemas internos de tipo étnico y
religioso, fueron algunos de los desafíos que tuvieron que afrontar. En general se recurrió a una política que,
aun dentro del sistema capitalista, no fue propia del capitalismo clásico, sino
de un fuerte intervencionismo económico. Se buscó la nacionalización de los
recursos básicos y de los medios de transporte, y se estimuló la producción
nacional. Los dirigentes políticos de estas nuevas naciones estaban influidos
por Occidente, e intentaron impulsar políticas modernizadoras que muchas veces
chocaron con el conservadurismo de las masas populares o de los sectores más
radicales en sus convicciones religiosas. La tarea de conciliar el espíritu
modernizador con el tradicionalismo de las masas fue muchas veces
una tarea imposible.
En general se recurrió a la
adaptación de modelos occidentales. El acercamiento a la URSS de algunos
líderes de la descolonización se debió al interés que despertaba el desarrollo
planificado de la misma y a los buenos resultados obtenidos. Pero en la mayoría
de las naciones que se formaron después de la descolonización la unidad
política era artificial. Se trataba básicamente de países rurales, con
multiplicidad de etnias y religiones, con organizaciones tribales que eran
indiferentes a la formación de Estados unificados. En estos prevaleció la
división política-administrativa del período colonial. Las fronteras fueron,
por tanto, creadas por la potencia colonizadora en su beneficio, convirtiéndose
luego en fuente de permanente conflicto. Se aplicó el lema de divide
y reinarás.
1. EL MOVIMIENTO DE
PAÍSES NO ALINEADOS Y LA CONFERENCIA DE BANDUNG
En Bandung, Indonesia, en
abril de 1955, se reunieron los pueblos de África y Asia. El elemento común a
todos era su pasado colonial. Fue esta la primera vez en la historia en que los
pueblos dominados se reunían para discutir y acordar formas de cooperación y
caminos que les permitieran lograr una efectiva liberación. Estuvieron allí
presentes veintinueve países asiáticos y fricanos, habitados por más de la
mitad de la población del planeta (1.400 millones de personas). Representaban
el 60% de la humanidad, que disfrutaba solo del 15% de la riqueza mundial.
No había unanimidad
política entre los representante de estas naciones. Algunos se
inscribían en modelos económicos de tipo capitalista –como India o Egipto-
otros, como China, se declaraban comunistas. Pero estaba en todos clara la
necesidad de buscar la modernización económica que les permitiera llegar al
desarrollo y mejorar la terrible situación de pobreza de sus habitantes. Acudieron los más importantes líderes del
movimiento descolonizador: el anfitrión Sukarno; Nehru de India; Nasser de
Egipto; Chu-en Lai, primer ministro chino.
Los participantes exigieron
el fin del colonialismo y condenaron toda forma de racismo o segregación de
cualquier tipo, reclamaron mejoras en el plano económico, tales como la
creación de bancos nacionales, la mejora en los precios internacionales de las
materias primas, el fin del monopolio de fletes por parte de las compañías
extranjeras y, sobre todo, la cooperación entres las naciones africanas y
asiáticas. Se asumió una postura neutralista con respecto a las dos
potencias (de la guerra fría) y una negativa rotunda a participar en acuerdos
bélicos que vincularan estos países a una u otra potencia.
2 OTRAS CONFERENCIAS
En 1961, se realizó en
Yugoslavia al Conferencia de Belgrado de países “no alineados”. En la misma los asistentes acordaron mantenerse al
margen de las superpotencias y exigir el desarme. Propusieron la transición del
antiguo orden basado en la explotación de los fuertes sobres los débiles, por
un orden nuevo basado en la cooperación, la libertad, la igualdad y la justicia
social. Otras conferencias fueron realizadas en varios países, pero el
movimiento fue perdiendo fuerza, en la medida que los Estados, obligados por la
acuciante situación económica, tuvieron que cede frente a las grandes
potencias.
TERCER MUNDO.
Se
debe reconocer que, en su contexto geográfico, lo que llamamos el Tercer Mundo
se identifica con las zonas históricas colonizadas, en las que a pesar de la
emancipación política no se han podido evitar las relaciones de dependencia
económica con los antiguos ocupantes. A pesar de esto, pronto se vio que la
realidad tercermundista encubría de hecho variantes muy diversas y que resultaba imposible la comprobación
perfecta Norte igual riqueza, Sur igual a pobreza. Este reduccionismo amenazaba
con desconocer el perfil interno de los recién descolonizados, confundir sus
posibilidades políticas y no distinguir las variantes dentro del bloque. Un
punto común a todos los países tercer mundistas es el subdesarrollo, que opone de modo general a todos y cada uno de
estos países con las naciones euro americanas industrializadas.
En 1998, la Real Academia
de Ciencias de Suecia premió al profesor Amartya Sen con el Nóbel de Economía
"por haber devuelto una dimensión ética al debate sobre problemas
económicos vitales". Sen nació en el estado indio de Bengala
Occidental. Según Sen: "No se puede trazar una línea de pobreza y
aplicarla a rajatabla a todo el mundo por igual, sin tener en cuenta las
características y circunstancias personales".
Existen factores
geográficos, biológicos y sociales que multiplican o disminuyen el impacto de los
ingresos en cada individuo. Entre los más desfavorecidos hay elementos
generalmente ausentes, como educación, acceso a la tierra, salud y vida,
justicia, apoyo familiar y comunitario, créditos y otros recursos productivos,
voz en las instituciones y acceso a las oportunidades. Ser pobre, según Sen, no
significa vivir por debajo de una línea imaginaria de pobreza, por ejemplo, un
ingreso de $2 por día o menos. Ser pobre es tener un nivel de ingresos
insuficiente para poder desarrollar determinadas funciones básicas, tomando en
cuenta las circunstancias y requerimientos sociales del entorno, esto sin
olvidar la interconexión de muchos factores.
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