miércoles, 9 de agosto de 2017


CONSECUENCIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

La visión de un historiador
“El aumento de la brutalidad no se debió sólo a la liberación del potencial de crueldad y violencia latente en el ser humano que la guerra legitima, [...]
Una razón de peso era la extraña democratización de la guerra. Las guerras totales se convierten en guerras del pueblo, tanto porque la población y la vida civil pasó a ser el blanco lógico –a veces el blanco principal- de la estrategia como porque en las guerras democráticas, como en la política democrática, se demoniza naturalmente al adversario para hacer de él un ser odioso, o al menos despreciable. [...]
Otra de las razones era la nueva impersonalidad de la guerra, que convertía  la muerte y la mutilación en la consecuencia remota de apretar un botón o levantar una palanca. La tecnología hacía invisibles a sus víctimas, lo cual era imposible cuando las bayonetas reventaban las vísceras de los soldados o cuando éstos debían ser encarados en el punto de mira de las armas de fuego. [...] Lo que había en tierra bajo los aviones bombarderos no eran personas a punto de ser quemadas y destrozadas, sino simples blancos. Jóvenes pacíficos que sin duda nunca se habrían creído capaces de hundir una bayoneta en el vientre de una muchacha embarazada tenían menos problemas para lanzar bombas de gran poder explosivo sobre Londres o Berlín, o bombas nucleares en Nagasaki. [...] Las mayores crueldades de nuestro siglo han sido las crueldades impersonales de la decisión remota, del sistema y la rutina, especialmente cuando podían justificarse como deplorables necesidades operativas.
Así pues, el mundo se acostumbró al destierro obligatorio y a las matanzas perpetradas a escala astronómica, fenómenos tan frecuentes que fue necesario inventar nuevos términos para designarlos: “apátrida” o “genocidio”. [...]
En suma, la catástrofe humana que desencadenó la segunda guerra mundial es casi con toda seguridad la mayor de la historia. Uno de los aspectos más trágicos de esta catástrofe es que la humanidad ha aprendido a vivir en un mundo en el que la matanza, la tortura y el exilio masivo han adquirido la condición de experiencias cotidianas que ya no sorprenden a nadie.” (HOBSBAWM, Eric.  “Historia del S.XX. 1914-1991.”, Barcelona, Ed. Crítica, 1996, p. 57- 60)
Nunca la humanidad sufrió pérdidas humanas y materiales en una etapa tan breve, ni tampoco antes había  dedicado el  volumen  económicos al esfuerzo bélico.
·         16 millones de militares y 26 millones de civiles fallecieron a causa del conflicto.
·         Los países con pérdidas humanas más elevadas fueron la URSS, China y Alemania ( en las dos primeras posiciones las ocupan Polonia y Lituania)
·         Campos de exterminio de minorías étnicas (judíos, gitanos y otros)
·         Bombardeos aéreos masivos de ciudades –bombas atómicas en Hirsohima y Nagasaki .
·         Desplazamiento obligado de millones de personas, principalmente en Europa,
El mundo entero fue escenario de operaciones bélicas, que se sumo a la aplicación generalizada de los avances técnico-científicos al armamento (aviación, tanques de combate, cohetes autopropulsados, bombas atómicas)  Se ha calculado el costo del conflicto en un billón de dólares de la época; que no incluye el valor de las viviendas, instalaciones industriales e infraestructuras de transporte (carreteras, vías férreas) destruidas.

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